lunes, 8 de febrero de 2010

Hay que reconocerlo


Efectivamente, hay que reconocer que en la Asociación de Editores de Madrid, han triunfado las posiciones más conservadoras existentes en el mundo del libro.
La configuración de la candidatura a Junta Directiva es una muestra de ello.

Cargo Nombre Empresa/Grupo

Presidente Javier Cortés SM

Vicep 1 Rosalina Díaz Wolters Kluwer

Vicep 2 Miguel Ángel Gimeno Verbo Divino

Tesorero Manuel González Tecnos(Anaya)

Vocal Francisco Cuadrado Santillana

Vocal Alejandro Sierra Trotta

Vocal Ofelia Grande Siruela

Vocal Maite Cuadros Maeva

Vocal Flora Morata Morata

Vocal Tim Chapman Siglo XXI

Vocal José Manuel Gómez Edelvives

Vocal Luis Miguel Esteban Encuentro

Vocal Ana Rosa Semprún Espasa

Vocal Antonio Navarrete SM

Vocal Juan González Santillana

Vocal Joaquín Díaz Díaz de Santos

Vocal Pedro de Andrés Alianza(Anaya)

Para comparar es preciso visitar la web de la Asociación y ver la actual composición. Y es curioso que aparezca como último vocal, el actual Presidente de la federación, quizás con el ánimo de darle legalidad a una imposición a contrapelo, y que está recurrida ante los tribunales.
La candidatura reseñada será la que salga el día 23 en la Asamblea General de la AEM. Es la única que se presenta y según los estatutos se proclama automáticamente si solamente existe una candidatura. Aunque es el método que se ha utilizado siempre, parece que sería bueno cambiar ese punto ya que aunque no haya otra alternativa, si es bueno y saludable saber con cuantos apoyos cuenta quién se presenta.
Como se puede observar tres de los grandes grupos editoriales ocupan 6 puestos: SM, Anaya y Santillana. Da la casualidad que son tres grupos con altos intereses en el libro de texto. Han desaparecido, prácticamente, las pequeñas editoriales independientes que siempre han tenido una actuación capital en el desarrollo de la Asociación y, consecuentemente, tenían una amplia representación en la JD.
Aunque en sucesivas entregas desvelemos los entresijos de como se ha llegado a esta situación, apuntemos dos pinceladas:
La firme postura mantenida hasta ahora por dinamizar la Federación, haciéndola más cercana a los problemas reales de los editores, sin que ello supiese ceder a los intereses de los más poderosos. La negativa de otras Asociaciones y Gremios (Cataluña,...) a que esta institución fuese un foro de discusión y acción colectiva, con el apoyo de la dirección de la propia FGEE, ha sido una batalla de desgate que no se ha sabido remontar.
La posición endeble y de corto alcance de muchas pequeñas editoriales, muy apegadas a sus intereses más cercanos, ha servido de caldo de cultivo para que los halcones hayan torpedeado todas las iniciativas que se quería desarrollar.
En fin, una incidencia más en este devenir de la adecuación de las estructuras representativas a los nuevos retos que se están produciendo en el sector de libro. Un retroceso, cierto; pero aquí no acaba la historia.
Aún tenemos que hablar más.



3 comentarios:

Sim dijo...

Por lo que veo, pequeños pierden, los grandes grupos ganan. Más caña para salvaguardar el gran negocio de los libros de texto.

La noticia buena es que la Palabra ha entrado en el pool con Verbo Divino... Os vendrá bien un poco de devoción y volver a los buenos hábito (misa institucional para celebrar al Santo Pátrón, cofradia gremial para sacar el paso el Viernes Santo y organización de Justas Poéticas para Nuestra Señora de La Almudena... Jorge, reconoce que son cosas que te hacían mucha falta)

jorge dijo...

Hola Sim, aunque comparto totalmente esta entrada, no es mía.
Y si me hace falta... bueno, entre los que citas y los dominicos de SM...

Ramón Alba dijo...

A mi parecer no se tienen en cuenta algunos datos que
contradicen estas afirmaciones.
En primer lugar, la nueva candidatura está integrada por catorce empresas,
de las que seis ya figuraban en la anterior Junta Directiva de la
Asociación de Editores, por lo que ese "triunfo de las posiciones más
conservadoras" resulta difícil de sostener con esa rotundidad (repiten casi el 43 % de integrantes).
Además, se olvida un hecho que a algunos editores nos parece fundamental:
la presencia de cuatro grandes grupos editoriales en la nueva
directiva, lo que sin duda facilitará el discurrir sin sobresaltos de la
actividad de la Asociación.
Desde luego, me considero una de esas pequeñas editoriales "de corto
alcance" que se ha opuesto en la medida de sus posibilidades a las
"iniciativas" de la Junta saliente, cuando estas han consistido en establecer
demandas, montar congresos sin contar con nadie, ocultar informes que no
se adecuaban a sus intereses o presentar presupuestos que cercenaban
algunos logros de larga trayectoria (revista Bibliodiversidad).
Y, lo más importante, en el fondo de toda esta historia hay un error
estratégico de base que era imposible sostener por mucho tiempo.
Por supuesto, el "derecho al pataleo" es una larga tradición de
nuestra escena que siempre contará con mi apoyo incondicional, si bien siempre resulta "sano" saber a quien pertenece "la mano que mece la cuna".

Ramón Alba
Ediciones Polifemo