martes, 10 de febrero de 2009

Golpe de timón


Decíamos ayer que

¿Problemas...? cientos: consumo desmesurado de materias primas, tiradas excesivas, subasta de títulos y autores, aparición de las cadenas de librerías y cierre de librerías, distribución imposible, sobreprecio del "objeto", almacenes a rebosar, saldos a un año de la novedad, premios amañados,... ¿Alguien da más?
Si lo pensamos con frialdad todo está encadenado y dependiendo de un solo y primigenio eslabón: nos afecta igualmente a nosotros la crisis sistémica. Y la única forma de dar un golpe de timón es plantearnos un cambio en profundidad. Este no puede ser nada más que adaptar la transmisión del pensamiento a los nuevas herramientas y soportes y, paulatinamente, ir sustituyendo el papel por la edición digital.
Dicho así parece radical y, efectivamente, lo es.
Pongamos un ejemplo: el papel se fabrica a partir de la pulpa de los árboles a través de un proceso que no vamos a detallar aquí. Lo que nos interesa para la discusión es saber si nuestra contribución a la reducción de la masa arbórea del planeta es sostenible o no. No hay un solo argumento que pueda explicar porque nos resistimos a usar ya las nuevas tecnologías de edición digital.
Su utilización resolvería a corto plazo muchos de los problemas actuales del sector y para otros abriría caminos a su solución. No quiero entrar en la exposición de datos y estadísticas sin antes considerar ciertos efectos de este golpe de timón. En noviembre de 2007 ya escribíamos aquí sobre el reto existente para los futuros editores. Fui muy prudente, el futuro ya está aquí.
Por si alguien lo duda, a mi también me pone tocar una cubierta u oler un libro recién impreso o deleitearme con unas buenas ilustraciones,...pero todo eso es romanticismo, aquí estamos hablando de como una industria responsable puede enfocar su negocio respetando el medio ambiente. Las resistencias al cambio se han dado en todas las épocas y esta no iba a ser menos.
Hay todavía quién se muere por sacar una crítica en este o aquél suplemento literario, sin darse cuenta de que esos suplementos ni son independiente (rinden vasallaje), ni son ecuánimes. Hoy la fiesta va, y cada día más, por las redes sociales, los blogs, facebook, myspace y comunidades virtuales.
Y no nos olvidemos que el cambio afectará también al libro de texto. Northwest Missouri State University, ha desarrollado un programa de e-textbooks (libros de texto electrónicos) con 200 estudiantes y este año quiere extenderlo a 4.000 de sus 6.500 alumnos. El Presidente de la Universidad piensa que "en tres años podremos prescindir totalmente de los libros de texto impresos". Y Sony está trabajando sobre un lector más específico para el mundo educativo a fin de resolver los problemas de anotaciones e hipervínculos.
Pero debemos tener claro un aspecto esencial: en el sector del libro conviven empresas de muy distinto tamaño y ello conllevará una forma distinta de afrontar los problemas y sus soluciones.
Unos no lo ven urgente, otros esperan el que hará el de enfrente, otros deprisa, deprisa, otros que afirman con gran solemnidad "el libro es el soporte definitivo" y, finalmente, otros que montan un grupo de trabajo para estudiar el problema. Todos y cada uno estamos adcritos a un grupo u otro.
En mi opinión el SEC (Soporte Electrónico de Contenidos) traerá más de un dolor de cabeza a más de uno. Enunciemos algunos:

1) Formato en el que se digitalizan los libros (recordemos la guerra de los VHS, Beta o 2000).
2) Comercialización de los lectores ¿tiendas de electrónica o en librerías?
3) Suscripciones a catálogo de editoriales digitales.
4) DRM
5) Modificaciones en las relaciones entre los agentes sociales de la edición.
6) Caducidad del texto, actualización, valor añadido.
7) Eliminación de los derechos territoriales.
8) Fin del marketing escaparatista (pilas) y nuevos modelos de promoción.
9) ¿Almacenes? ¿Saldos? ¿Precios?

Y mañana más

Jorge Ruiz

lunes, 9 de febrero de 2009

Titanic


No he podido resistir la tentación de poner esta viñeta. El barco se hunde y siempre hay alguien que aconseja optimismo aunque eso no sirva para nada. Pero en estas viñetas que son auténticos editoriales, podemos hacer un ejercicio de reflexión: 1) cambiemos el personaje por cualquier otro y suena la historia a repetida y, 2) ¿que futuro les espera a los pasajeros de un barco cuyo final estaba anunciado? Una de dos, o se hunden con el trasatlántico o las frías aguas con multitud de tiburones que acuden al festín (la Bolsa baja pero las acciones se venden a "tiburones" con cash que esperan tiempos mejores), será su ataúd.
No estamos hablando de crisis económica sino de una crisis sistémica. Hay que cambiar el paradigma (este sí) de los valores que gobiernan el mundo...occidental: riqueza sin importar el sacrificio del planeta, enriquecimiento fácil sin mirar los medios, competencia en lugar de colaboración,... y podíamos seguir. En resumen, ya no basta con decir con buena conciencia, "otro mundo es posible", hay que cambiar el paradigma (dichosa palabrita) por el de otro mundo es necesario.
¿Y nosotros, los del libro, que podemos hacer?

Se me ocurre que debemos abordar el problema desde su raíz, nos guste o no el análisis y sus posible conclusiones. ¿Y después? Cambiar... para cambiar (y no para que todo siga igual).
Desde hoy iniciaremos una serie de reflexiones que espero sirvan de contraste de pareceres sumando y no restando. Creo que es esto lo que tenemos que hacer, y no soltar filípicas desde los púlpitos (sean estos de papel impreso en suplementos decadentes o papel virtual).

A modo de introducción
El sector del libro es es un eslabón básico de los que venimos denominando Cultura. A ello hay que añadir que es una industria con una participación muy importante en la economía real del país. Pero como industria no nos parecemos en nada a los fabricantes de tornillo, por ejemplo. Tenemos entre nuestras manos (nunca mejor dicho) la transmisión del pensamiento humano, no en exclusiva pero si mayoritariamente. Ello implica unas características peculiares en la industria cultural. Siempre, siempre, el pensamiento humanos ha buscado modos, herramientas, instrumentos para poder transmitirse.
¿Quién de nosotros no tiene en su catálogo un texto que se refiera a la Historia, bien sea en forma de ensayo, novela o divulgación? Si miramos sin complejos a nuestra más tierna infancia, veremos que los humanos hemos utilizado las más diversas formas para comunicarnos, entendernos y transmitir nuestras ideas. Desde las paredes al papel impreso pasando por cualquier otro medio físico donde estampar, inscribir, escribir o grabar. Hoy el medio más utilizado es el papel, al cuál le está saliendo alguna competencia.
La incorporación al sector del libro de los grandes grupos de comunicación multinacionales, ha distorsionado lo que era el pacífico ejercicio de transmitir conocimientos e ideas. La pugna por ocupar más y más cuotas de mercado originó una avalancha de producción desmesurada, excesiva, transformando el medio en un fin en si mismo.
¿Problemas...? cientos: consumo desmesurado de materias primas, tiradas excesivas, subasta de títulos y autores, aparición de las cadenas de librerías y cierre de librerías, distribución imposible, sobreprecio del "objeto", almacenes a rebosar, saldos a un año de la novedad, premios amañados,... ¿Alguien da más?

Como decía aquella pareja fantástica de cómicos, "mañana hablaremos del Gobierno". Como también tengo que editar algún libro que otro, nos vemos mañana y hablaremos...

Jorge Ruiz

miércoles, 28 de enero de 2009

Web 2.5


A menudo hemos venido informando y reflexionado sobre la necesidad de que el mundo editorial se adapte a los nuevos tiempos que corren.
Juan Varela, en su blog periodistas21.blogspot.com plantea una seria reflexión sobre como la era Obama va a cambiar la relación de la Administración de EE.UU con los ciudadanos: redes sociales, transparencia informativa, acceso a poder opinar sobre las leyes antes de su aprobación,...
Internet y las nuevas tecnologías permiten una democracia más participativa, pero los políticos las adoptan más para la propaganda que para la gobernanza.
Se hace la pregunta de qué principios debería respetar un gobierno abierto a los ciudadanos. Y plantea una serie de puntos que recomiendo leer en el blog citado. Destaco el siguiente:
Dominio público. Devolver a los ciudadanos lo que es suyo. Liberar de derechos de propiedad la información pública y los contenidos de todo tipo pagados con fondos públicos.
Podemos estar de acuerdo o no, pero sin duda es un debate que está en amplios sectores de la sociedad. Avancemos un paso. De esta propuesta se desprende que el accesos a toda documentación generada en la Administración (sentencias judiciales, entre otras), o toda la investigación sufragada con fondos públicos, debe tener un acceso fácil, abierto y gratuito.
¿Se acaba el negocio de Science o Nature y otras revistas especializadas? Por si alguien no lo sabes, cuando un investigador presenta un proyecto para conseguir financiación incluye siempre una partida para la publicación de su trabajo; ergo...
Por ello cada vez se extiende más entre los investigadores la publicación abierta en Internet, aunque las citadas revistas tienen (aún) el prestigio de ser leídas por sus pares.
Esto deja abierta otra zona para la reflexión. Seguimos hablando de libro electrónico (e-book) cuando en la era de Internet, con la web 2.0 a punto de ser superada, habría que hablar de información o conocimiento electrónico. Hace unos años el concepto de libro electrónico estaba vinculado a un soporte físico, el CD Rom, y posteriormente el DVD. Sin embargo, hoy nadie compra un libro electrónico con soporte físico, sino que lo compra vía electrónica.
En septiembre del pasado año escríbiamos en esta bitácora:
[...]los libros electrónicos están sujetos al mismo criterio de precio fijo.
La Ley establece la definición de libro con una igualdad jurídica y nominativa entre cualquiera de los soportes. Sin embargo, muchos expertos jurídicos ven lagunas en esta igualdad, ya que lo virtual o digital es distinto a lo demás ya que al no agotarse no puede tener ni el carácter ni la consideración jurídica de mercancía. Ergo, si no es una mercancía o artículo ¿puede someterse a esa igualdad con el impreso, que se agota? Tema a reflexionar.
Pero más a más. Los que hacíamos libros electrónicos en CD Rom, hace 10 años, pagábamos un 16% de IVA, por el soporte físico. Sin embargo, ahora ¿que hay que hacer? Inicialmente parece que la consideración de libro debería respetarse y, consecuentemente, gravarlo con el 4%. Pero esto es un opinión que debería se sometida a una más amplia y rigurosa discusión que que escapa del marco de esta bitácora.

Jorge Ruiz

lunes, 19 de enero de 2009

¿Cómo dices que te va?


Desde esta bitácora, y recogiendo el sentir de multitud de editores, venimos señalando lo que a nuestro juicio son algunas de nuestras carencias. En muchas ocasiones venimos indicando la falta de actuación de algunas Instituciones del sector.
Hoy se ha publicado un artículo firmado por Antonio García Maldonado, Director de la editorial Alfama que señala con muy buen criterio algunos "abandonos" que hay sobre las pymes, la cerrazón del sistema financiero y la miopía del Gobierno al respecto.
Señala que:
Como tantas otras veces, las proyecciones económicas dependen de una cadena demasiado larga, en la que se presuponen muchos comportamientos según modelos que no son exactos. La piedra de toque del plan de rescate mundial de la economía es que las instituciones financieras vuelvan a hacer de intermediaros entre los ahorradores y los inversores. Sin embargo, no se ha aprovechado la crisis para que hubiera una necesaria reforma estructural en el sector bancario, que va a seguir con su negocio en condiciones aún más ventajosas, gracias a todos nosotros, para que nos sigan dando dinero a todos, después de haber sido parte culpable de habernos llevado a la crisis. Algo no cuadra.
A pocos se nos escapa lo acertado del análisis. Pero no queda ahí la cosa.
Como lo es también que el Gobierno y el Congreso aseguren una verdadera competitividad entre bancos y cajas, que, a la hora de la verdad, por más que seamos el país de Europa con más sucursales, todas ofrecen y deniegan lo mismo. Tanto tienes, tanto vales, a no ser que tengas avales. Por eso no es aceptable la defensa que el gobernador del Banco de España hizo en una reciente entrevista cuando afirmaba que, al igual que los consumidores no consumen, los bancos no prestan, y que por algo sería
¡Me gusta, sí señor! Una nueva formulación llena de sabiduría: Tanto tienes, tanto vales...con avales.
La punta del iceberg, que son los bancos, es una mínima parte de la cantidad de pymes que subsisten bajo ella, y en esta crisis estamos siendo los grandes pagaderos. Me temo que esta factura no nos la van a aplazar ni 30 ni 60 días.
Desde aquí recomiendo vivamente la lectura del artículo completo que no tiene desperdicio.
Sin embargo, una coletilla por mi parte: ¿tiene que ser un editor individual el que salga a la palestra para decir verdades que están siendo dichas en voz baja en otros círculos? ¿Porque la Federación de Gremios de España no se pronuncia públicamente al respecto? ¿Acaso la FGEE está ocupada en otros menesteres más propios de conciábulos que de una Institución representativa de un sector con gran repercusión en el PIB?

Jorge Ruiz Morales

martes, 13 de enero de 2009

¡Qué sí, que sí nos afecta la crisis Sr. Ministro!


9:20 de esta mañana. RNE en donde entrevistaban al Ministro de Cultura. ¡Y de nuevo el sambenito de estos últimos meses!

Primera frase: No nos afecta la crisis, porque la cultura siempre está en crisis.
¡Hala! tremenda idea lanzada por un Sr. Ministro. Tiene una profundidad digna del batiscafo de Cousteau.

Segunda frase: Nos va bien, y según mis datos, en 2008 se han vendido más libros que nunca.
¡Otra vez! Ya lo hemos dicho aquí y aquí reiteradamente. No es verdad que nos vaya bien. En el sector del libro se está dando la misma situación que en otros sectores, tanto por característica propias como exógenas.
Si crece la población sería lógico pensar que se vendan más libros (aunque esto no es así de lineal); y ¿porque contabilizan los libros que se venden con los periódicos?

Para igualar los niveles institucionales, debería la Federación de Editores de España decir algo públicamente al respecto (aunque ya nos tiene acostumbrados a decir casi lo mismo).

Jorge Ruiz Morales

miércoles, 7 de enero de 2009

Ateneo de Madrid


El Ateneo de Madrid es una venerable (en el mejor sentido de la palabra) institución cultural madrileña. Aunque se le conoce de esta forma coloquial, no habría que olvidar que se nombre real es Ateneo científico, literario y artístico de Madrid.
Aunque se constituyó en 1835 (sus antecedentes están en el extinto Ateneo Español), su sede actual de la calle prado 21, se inauguró en 1884 por el Presidente del Consejo de Ministro, Cánovas del Castillo.
Precisamente el próximo día 30 de enero se cumple el 125 aniverasario de la actual sede.
Esta está siendo reformada con una ambiciosa obra que permitirá dosificar y ampliar las actividades del Ateneo. Se pretende finalizar las obras también para finales de mes. El viernes 30 se realizará una Jornada de Puerta Abiertas.
Han sido miembros del Ateneo nuestros Premios Nobel, varios Presidentes del Gobierno y las generaciones del 98, del 14 y del 27, entre otros muchos.
Actualmente, hay un número importante de editores que son socios y de ellos, muchos pertenecen a Bibliodiversidad.

Jorge Ruiz

martes, 16 de diciembre de 2008

La burbuja editorial



El sector de la edición en España hace ya tiempo que muestra unos síntomas preocupantes en cuanto a la insostenibilidad de sus modelos. Un alarmante estancamiento de la demanda, una sobresaturación de oferta, cuentas de resultados menguantes, una ineficiente gestión de los modelos de negocio y el corsé del precio fijo, llevan a pensar si no ha llegado el momento de preceder a una reconversión del sector en toda regla. Leía ayer en el blog de Javier Celaya que las ventas de libros en octubre en EEUU han descendido un 20% en la edición impresa, mientras que la edición digital había aumentado el 73%, hace tiempo hubiese pensado en algo coyuntural, pero ahora es evidente que se trata de algo estructural y de implicaciones profundas, y no sólo por el impacto de la crisis económica, sino que el nuevo paradigma digital y la tecnología disruptiva que conlleva está produciendo un efecto tsunami en el sector del libro. En este sentido, otra entrada de hace unos días en el blog de Joaquín Rodriguez afirmaba: “estoy por pedir un plan de rescate para el sector editorial similar al que las grandes compañías automovilísticas de Detroit han pedido al Presidente”. (También este nuestro/vuestro blog Bibliodiversidad tiene diversas entradas sobre el tema aquí y aquí)

Hay que tener en cuenta que la más que previsible llegada masiva de lectores de libros electrónicos en unos meses va a coger con el pie cambiado a los editores, y antes que la burbuja se pinche y estalle, sería necesario ir reconvirtiendo una industria y unos modelos de negocio que son económicamente insostenibles. La digitalización masiva de contenidos es la vía de salida alternativa para el sector, la irrupción de mercados emergentes en estos soportes se constituye en la hoja de ruta de la edición, seguir diciendo “vade retro” al paradigma digital es abocar al sector a una reconversión absolutamente traumática, en un plazo de tiempo mucho más cercano de lo que el establishment del sector imagina. Negar la evidencia empírica es una actitud temeraria.

Manuel Gil